Ya lo dijo Cortázar

Por lo tanto no hace ni falta que escriba un artículo de mi autoría personal sobre el mismo tema (link al libro):

PREÁMBULO A LAS INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA AL RELOJ

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías,  en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

— Julio Cortázar

Look Style

Revolucionando desde mi peinado…

Me declaro en ‘estado de sitio’

Nacer y aceptar sin cuestionar nada de lo que mis padres me decían debido a la incompetencia de mi poder de razonamiento, principalmente, me llevó a lo largo de algunos años a ser una persona ajena. A no comprender muchas de mis acciones cotidianas, a no juzgar el “porqué” de muchas cosas que “son así” y a verme inmerso en ellas a tal punto de no entender nada de lo que estaba haciendo. No entender el sentido de vivir una vida que no era la mía, sino una vida que otros habían creado en mí.

Por suerte existe la diversidad cultural y… Con el correr de los años uno va compartiendo conocimientos, ideologías, experiencias y pensamientos racionales e irracionales (habría que encontrar una muy buena definición para “irracional” -personalmente creo que es todo aquello que va en contra de la naturaleza y sus leyes) con otras personas que son “ajenas de su entorno” y gracias a ellas uno puede ir construyendo una propia personalidad y dejar de ser lo que nos dijeron / enseñaron que teníamos que ser. Así y todo, por más conciente que seamos realmente sobre quienes somos y de dónde hemos sacado cada uno de nuestros pensamientos, nos queda mucho por aprender. Sobre el entorno e incluso y más difícil aún, sobre uno mismo.

Es por eso que hoy, luego de haber vivido una gran variedad de experiencias antónimas y conocer la totalidad de la nada del mundo en el que vivimos, y siendo así eso suficiente para haber despertado es que me declaro en ‘estado de sitio’.