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Recién llegado a Portland, OR

Finalmente, después de todo el quilombo de la VISA, los dólares, Cristina, el país, Daminato, el pasaje, la tarjeta, la gente, y mil otras cosas más… Estoy acá. Sí, en Portland Oregon, escribiendo mi primer post sobre ésta experiencia.

El viaje a Bs As con Tienda León fue placentero. Iba sólo en la fila de dos en un coche cama nuevito y con una azafata que tenía toda la onda. Nos atendieron muy bien. Durante el viaje, me preguntaron si iba a Ezeiza o a Aeroparque. Yo sabía que iba a Ezeiza, así que dije: «Ehh… Ezeiza», pero luego cuando me dí cuenta que estábamos llegando a Bs As (porque había ido con Melina por esa misma autopista) me pareció que seguimos de largo dónde yo pensaba que teníamos que doblar. Así que me preocupé un poco y después pensé que ibamos primero a Aeroparque, que dejábamos algunos ahí y luego a Ezeiza.

Minutos más tarde, le pregunté a uno de los flacos que viajaba conmigo y me hizo saber que yo no tenía ni idea dónde quedaba ni cómo era Ezeiza, que estaba re contra perdido y que había mezclado esos lugares. Entonces, busqué en mi memoria e hice un cambio de nombres: «Estuve en Aeroparque con Joac la última vez que fui a Bs As. Repito, no era Ezeiza».

Bueno, llegué a Ezeiza o Aeroparque, daba igual a esa altura. La cosa era que mi vuelo salía de dónde yo estaba. Ni bien llegué, me fijé la puerta de embarque por la que salía mi vuelo y luego le pregunté al primer flaco que ví qué corno hacía con mi valija. Me mandaron a hablar con otro, y ese me mandó a hacer el self-checkin en una compu que me dió un papel diciendo que mi operación no se pudo completar. Ja! Me fui con ese papel a hablar con la gente de AA encargada del equipaje y ellos me imprimieron los dos tickets: uno para ir a Dallas y el otro para ir de Dallas a Portland. Dejé la valija ahí y me fui derecho para la AFIP a declarar que llevaba una cámara reflex y una netbook. Igualmente, la netbook no se declara, sólo la reflex y sus lentes.

De camino a la puerta pasé por el control de rayos X que, como no podía ser de otra forma, me pararon porque tenía algo de metal punzante y no sé qué rollo. Así que estuve un rato ahí viendo como todos pasaban y yo charlaba fluídamente con la PSA. Después, migraciones. Como siempre mala onda con esa gente. No sé si les da envidia que uno se va a la bosta o qué, pero siempre la charla es «Sí. No. Chau»

Pasé todo eso y entré al mundo del Capitalismo sin impuestos. Wow! Sentía que se me caían encima las estanterías con la inmensa cantidad de cosas que venden ahí «Duty-Free». Había cosas re baratas pero no compré nada porque no quería tener ningún mambo a la hora de viajar. Ya demasiado formularios había llenado con respecto a lo que llevaba en la valija y encima. Te meten mucha presión a ver si se te escapa un chorro de caca.

Me fui derecho a la puerta de embarque y en la tediosa espera de 2hs, veo que tengo sentado a Gustavo Santaolalla atrás mío. Así que junto un poco de coraje, espero que termine de hablar por teléfono y voy a saludarlo: «Hola Gustavo. Soy Manuel y quería saludarte y agradecerte por tu música. Te admiro mucho» -dije. Él se saca los lentes, me mira fijo y dice: «Gracias. Te aprecio mucho Manuel.». «¿Sos músico también?» -preguntó. «Ehhmm… No, pero me gusta mucho escuchar música» 😛 . Y bueno, después de esa respuesta era bastante obvio que la charla se iba a terminar ahí. Él volvió a agarrar su revista Rolling Stone y siguió leyendo. Unos minutos más tarde agarró sigilosamente otra revista de su bolsa y siguió leyendo… Picarón éste Gustavo, terrible playboy se estaba ojeando 😀

Esperé bastante más de lo que estaba anunciado, como 45 minutos. En ese tiempo no hice nada más que esperar, no me quería colgar y perder el vuelo, era fácil distraerse. Igualmente, traté de buscar una conexión a internet y no había por ningún lado y las que había no andaban: Argentina.

Una vez en el avión, con cientos de personas al rededor mío tratando de meter su equipaje en los compatimentos para eso, me siento y trato de no mandarme ninguna. Igual, era hasta difícil sentarse: es muy chico esa cosa. Entraba de pedo. Cuando me fijé si se podía reclinar, se movió 2 grados el muy puto y me dije: «Son 11 horitas arriba de ésto, nada más». Una vez que la gente ya estaba toda sentada, empezó todo el circo de los cinturones y la mar en coche (encima, en inglés y en castellano, por lo que tomó bastante tiempo). Después vino el despegue… Fuuuuffff. Zarpado! El cambio repentino e impredecible de aceleración hacía que mi cabeza exploté, que se me caigan los mocos a dos manos y que los oídos zumben como loco. Mientras tanto yo pensaba: «¿Dónde mierda está la bolsita para vomitar? Yo se lo mando acá nomás, nadie me dijo nada». Una vez arriba, la descompustura siguió durante todo el viaje, pero se pudo soportar y finalmente no saqué nada para afuera.

Estuve mirando todo lo que pude por la ventana mientras despegábamos, que eran las 22hs aproximadamente, ya de noche y la ciudad de Bs As completamente iluminada. Eso estuvo muy bueno, hasta que se vio del tamaño de un grano de arroz.

Mientras estábamos arriba, tuve más miedo que en el despegue. El avión parecía que saltaba cada tanto y eso revolvía un poco la panza. Sumado a la congestura que tenía, el dolor de oídos y la azafata que me hablaba mitad en Inglés y mitad en Español. Y yo que le pedía: «wota», la mina que decía: «what?» y yo «wota» y finalmente ella dice.. «Ahh, worer» (algo así como Británico-mal-hablado y Americano) 😀

Dormí bastante todo retorcido y de a ratos hasta que llegamos a Dallas. Ahí pasé por migraciones nuevamente y me atendió un negrito con poca onda. Me hizo 400 preguntas y que porqué sí y porqué no. No fue un momento agradable. Me hizo sentir cumpable de algo que no hice. Así y todo, pasé me aceptaron mi estadía en EEUU y me fui a buscar y despachar nuevamente mi valija. Después esperé nuevamente en la puerta dónde salía el vuelo a Portland. Ese viaje se demoró 40 minutos por un problema de seguridad también. Éste vuelo fue mucho más tranquilo, supongo que porque el avión era más chico también. No sé, no fue tan dura la sensación en la cabeza y en los oídos.

Llegué a Portland, y luego de caminar un poquito, ya estaba Giulia esperándome 🙂 . Vinimos a su casa en auto pasando por varios lugares hermosos durante el camino. Acá hay algunas fotos de mi primera caminata por el barrio dónde me estoy alojando (álbum).

Me re colgué hablando del viaje en avión, así que después sigo escribiendo sobre la ciudad en otro post.

What if money was no object?

No te puede ir mal haciendo lo que querés hacer… ([1])

La Educación Prohibida

Hoy por la mañana fui a La Vieja Usina (un centro cultural de la ciudad de Parana -dónde vivo) para preguntar cómo hacer el estreno en simultáneo de La Educación Prohibida, un proyecto cinematográfico que conocí hace aproximadamente un mes y me pareció más que interesante. Habla sobre el incio de la escuela, porqué y para qué se creó y en lo que posteriormente se convirtió. También plantea un cambio radical en el sistema educativo, comenta diferentes visiones sobre un tema que nos toca a todos muy de cerca y en el que todos podemos ayudar para mejorarlo. Personalmente, creo que el sistema de educación está fosilizado y que si bien hay muchos proyecto que intentan cambiar esa perspectiva (trabajo en uno de ellos: One Laptop Per Child) no es suficiente. Entonces, cuando conocí este proyecto me pareció genial. Es muy bueno tener documentada muchas visiones sobre este problema y que hablen muchas personas que se han dedicado a estudiar este tipo de cosas: «especialistas», si se quiere.

Como decía, fui a La Vieja Usina y llevé el proyecto impreso en conjunto con DVD de los avances de la película (Avance 1Avance 2) para comentar que quería hacer una proyección en ese lugar. y averiguar cuales eran las condiciones necesarias para hacerlo. Les expliqué un poco de qué va el proyecto y éste cambio que plantea en la educación y lo primero que me dijeron es que no pueden proyectar algo sin antes ver el material, porque puede ser que vaya en contra del estado y entonces no sería políticamente correcto. Me pareció «justo», o por lo menos, entendible. Así que les comenté que no podía mostrarles la película (de hecho, yo tampoco la tengo) pero lo que sí le había traído era un DVD con los avances y que podían leer el proyecto que les había dejado. Igualmente, le comenté que no es una película política y que no tienen ninguna inclinación sobre el gobierno actual y demás. No es eso a lo que apunta.

También les expliqué de qué se trata la Cultura Libre, porqué es importante y que además la película está basada en ese concepto. Que está publicada bajo la licencia Creative Commons y que no hay que pagar por su reproducción. Además, que quería que el evento sea de entrada libre y gratuita. Me preguntaron: «Y vos, ¿qué tenés que ver con la película?». «Nada, yo soy un ciudadano como vos y como él que apoya un proyecto que le parece interesante y que está de acuerdo con la Cultura Libre, que tiene la posibilidad de apoyar un poco económicamente la película como así también hacer difusión de la misma para que se conozcan éstas ideas.» -contesté.

Hablamos un rato más y me dijo que era probable que salga adelante, pero que sí o sí tenían que ver, leer y analizar el material que les llevé (y dejé) para poder darme una respuesta al respecto. Igualmente, me djio que no dependía de él  (el que me atendió) y que esto lo tenía que analizar la directora del Centro Cultural. Una vez que ella lo lea, vea y analice yo iba a tener una respuesta. Así que estaré esperando su respuesta.

Por otro lado, hoy tengo pensado ir a la Secretaría de Extensión y Bienestar Estudiantil de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales (en la que curso la carrera de Profesorado en Inglés) para hablar y ver la posibilidad de hacer una proyección ahí también. Tengo pensado hablar en el Juan L. Ortíz como así también en La Hendija ya que en La Vieja Usina, si bien me atendieron con muy buena predisposición no me aseguraron nada y me dijeron: «Yo te diría que busques un plan B y capaz que un C también, por las dudas».

 

UPDATE 4 de Julio de 2012: aquí comento que me llegó el «Certificado de Co-Productor» 🙂