Historia de una pareja de homeless

Por la tarde de ayer decidí venir al corazón de Hollywood para conocer un poco cómo es toda esa movida que conocemos por la TV. “Las estrellas de Hollywood”, “la crema de la crema”, “lo top de lo top”, “la calle de las estrellas”, “las luces” y el blah blah. Por la noche, me quedé un rato en el hostel que está en la calle principal y luego salí a recorrer un poco y caminar por Hollywood Blvd.

El lugar me hace acordar mucho a Capital Federal. Mucha gente en la calle, sobre poblado, lleno de turistas sacando fotos por todos lados (todos quieren la foto con la estrella de su actor favorito) y para eso toda la gente camina mirando el piso buscando dónde está su nombre, muchos puestos callejeros precarios de comidas sobre las veredas entorpeciendo la circulación de la gente, miles de autos super tuneados con música al caño que cuando pasan las minitas entangadas (o sin tangas en algunos casos) le mueven el orto, mucho glamour, mucho lujo, mucho fifi, montones de boliches con la música tan pero tan fuerte que cuando pasás por la puerta te empujan los graves y en esas mismas puertas, los respectivos negros grandotes de seguridad… Bueh, limusinas, a mansalva (¡qué detalle me olvidaba!) y un montón más de cosas sin sentido alguno…

En el camino de vuelta al hostel, veo un cartel de un club con un show nocturno (onda erótico) que dice: “1000 de las mujeres más lindas y 3 muy feas”. Me parecio chistoso el cartel y entré a preguntar cuánto salía la entrada y me dicen algo así como 10 ahora, 20 después de las 10pm y luego de las 2am 40 y que también… blah blah blah (esa parte no la entendí) y además, podía pagar los 10 ahora y salir y entrar la cantidad de veces que quería porque el show era hasta las 6am y también me dijo algo de “two and three thousands” que finalmente me hizo dudar de si realmente podía gastar solo 10 dólares para entrar a chusmear y podía no consumir nada o qué sé yo. ¿Viste como son esos lugares? Siempre te terminan cagando.

Así que, seguí viaje de camino al hostel pensando en que 1) tenía que comer algo y 2) qué carajo me había dicho el tipo sobre los docientos y trecientos dólares y el blah blah ese que se me había escapado. Para ese momento escucho: “Hey! We are not invisible. It’s just about food. I don’t want your money”, giro la cabeza y veo una pareja con unos cartelitos que decían: “We are hungry man, we want to eat this night and then go bed”. Me quedé un ratito ahí, mirándolos un poco y mirando como era la reacción de la gente. Muchos los miraban e inmediatamente giraban la cabeza, muchos otros los veían a lo lejos y seguía caminando con la mirada recta. Otros, les decían a sus hijos que no los miren…

Seguí caminado unas cuadras y pensando que yo también tenía hambre, estaba solo y había estado pensando en gastar 10 dólares en algo que ni siquiera sabía lo que era. “Pará, ¿qué estoy haciendo? Ya fue, yo vuelvo y les ofrezco esa plata para que comamos los tres juntos”. Volví. Me quedé un rato más observándolos y finalmente me acerco y me presento. Charlamos un toque y finalmente les digo que tenía 10 dólares para que cenemos los tres juntos, en el lugar que ellos elijan y la comida que ellos consideren. Si bien entendieron mi inglés, no entendían bien lo que les estaba ofreciendo. “Tenemos 10 dólares para que comamos los tres. Yo tampoco cené. ¿Dónde podemos ir?”

“Really?”, “Sí, dale! Vamos. ¿A dónde vamos?” Fuimos a una pizería que había a una cuadra (o dos) de ahí y la porción (que son grandes acá -yo con una y media me lleno posta-) salía $2.75 (que para acá es caro). Entonces, decidieron que era mejor (porque es MUY barato acá -hay una hamburguesa de $1) ir a McDonalds (ouch!). OK, fuimos a McDonals y compramos 5 hamburguesas un poco mejor que las de $1 y unas papas fritas que finalmente terminaron siendo una (grande) para mí y 4 para ellos. Nunca entendieron que la idea era que compartamos, que todos comamos lo mismo. “Tenemos 10 dólares. Somos 3. Compartamos” (pero bueno, acá la gente no toma del mismo vaso, así que, ¿qué me voy a sorprender de eso? – es como que el concepto de compartir no existe acá)

Nos sentamos a comer y Matthew y su esposa no podían dejar de hablar, de contarme su vida, de cuál era su situación, de preguntarme porqué los elegí a ellos entre tantos que hay en todas las cuadras, que porqué un argentino turista está comiendo con dos homeless. No entendían nada los pibes. Situación rara si las hay, pero muy enriquesedora. La historia de éstos pibes es bastante más que triste.

Matthew estudiaba en Texas (no entendí bien qué) y su mujer trabaja en aeropuerto como manager del área que se encarga del transporte de animales. Cuando viajan animales en los aviones, cuando llegan al aeropuerto y hay que ponerlos en otro avión, hay que darles agua, hacerlos ir al baño, alimentarlos y limpiarlos si están sucios. Vinieron a Hollywood porque un amigo de él le ofreció un muy buen trabajo del cuál no quería perder su oportunidad de un mejor futuro. A sus 26 años, casado y con una hija de 4 años (a la que no está autorizado a tener porque a los 16 años estuvo 1 año preso -por ser un pendejo boludo -me dijo, cuando tuvo su hija se la sacaron. “10 years ago, man. I changed my life since that time. I’m a good person now. I made a mistake!”), decidieron aprovechar esa oportunidad y su mujer buscó un reemplazo en su trabajo y él dejó su estudio en Texas para venir acá.

Cuando llegan a Hollywood, con unos cientos de dólares en los bolsillos, su “amigo” nunca más les contestó el teléfono ni la dirección que le dio era algo de lo que este tipo le había prometido. Insistió durante un tiempo pero nunca apareció. Desde ese día, con un acontecimiento policial (que está registrado en su historial, el cual es muy fácil consultar acá), una hija en otro estado y su mujer acompañándolo, está buscando un trabajo en Hollywood, con una vida arruinada. “I had a real life before comming here. I lost everything in a couple of week. Nobody cares about us.”. Le pregunté por su familia y sus amigos, si nadie le podía dar una mano y me dijo que una vez que tenés 18 es como que te echan de tu casa, que ya está, tenés que valerte por sí mismo y no importa nada más. Que en éste último tiempo había tenido que vender todas las cosas que había traido desde Texas para poder comer y que todas las otras cosas que tenía y que había dejado en Texas en la casa de un amigo, su amigo le dijo que se las habían robado a todas…

“I don’t want to be a homeless, man. You see me? Do I look like a homeless? I’m clean. I have clean clothes. I’m a good person that lost everything. Just that. I made a mistake 10 years ago and I payed for that. But now? It’s impossible for me to get a job. I can’t get the places to have an interview because I don’t have money to take the metro and the shops over here they already saw me living in the street and asking for food. So, I’m already marked for them.”

JO-DI-DO. Mientras tanto, por la ventana se podían ver las más lujosas limusinas, las mejores carteras del mundo, los mejores autos, las celebridades, los colectivos de city tour, los mejores descapotables, la gente comprando y comprando, visitando “Believe it or not” y sacándose una foto atrás de la otra y la mar en coche. El derroche de plata, de cosas innecesarias, de miles de horas derrochadas para perder la vida delante del espejo. Triste, loco.

Esta gente me agradeció como nadie en el mundo me había agradecido nada antes. Se comieron una hamburguesa cada uno y cuando Matthew estaba abriendo la otra, su mujer le dice: “Hey, save it for later. We will be hangry again in a couple of hours”. Casi con un mordisco en la hamburguesa, me pregunta: “Is that possible?”. “Yeah, of course. It’s your food, do whatever you want.”. Los chicos estaban muy sorprendidos. “Nobody does this, man. Sometimes we are given food or money, but nobody wants to be in touch with us”

Pensé un montón de cosas. Si es verdad, si no, si son unos criminales, ¿qué hicieron? ¿qué onda? y todo lo que se te ocurra. Pero mientras estaba ahí con ellos, “pla!”, no es fácil. También pensaba que era un hijo de puta, que podía haber gastado 50 dólares con los flacos éstos y comer algo un poco mejor, a mi no me iba a cambiar la vida, pero también tenía un poco de miedo al principio. No sabía cómo iban a reaccionar y demás. No sé, no fue nada fácil para mi.

Más o menos así terminó mi noche. Si bien después volví al hostel y me jugué unos pooles con la gente de acá (conocí unos franceses) y después intenté ir a dar una vuelta con ellos… No pude. Mi cabeza estaba en otra, flasheando por ahí con esa gente que no tiene nada de nada y solo necesita comida.

Como en todas partes del mundo, detrás de la fachada turística está la realidad. Incluso me dijeron que la policía los saca del Blvd principal (la calle de las estrellas) y les dice que se vayan a una de las de al lado, que ahí está todo bien.

El mundo… Nuestro mundo… Tu mundo…

“We can sleep anywhere, that is not a problem. God put us here with nothing, we just need food.”

9 pensamientos en “Historia de una pareja de homeless

  1. Muy bueno lo que hiciste humitos, genial! ahora me parce medio raro que nadie les dé una mano, ni los amigos, ni la flia, que se yo.

    • humitos dice:

      Sí, de una. En partes, eso que a vos te parece medio raro, a mi también y es por eso que quería escribirlo con algunos detalles así podía recibir un poco de feedback de otras personas. Mi versión de los hechos está escrita, ahora me gustaría leer otras opiniones.

  2. Matías Herranz dice:

    Durísimo, loco. Me hizo acordar mucho a Los Miserables, de Victor Hugo, pero en la vida real.

  3. Ale Soto dice:

    Grande Manu. Qué ídolo. Y yo andaba pensando en escribirte para decirte que no te he visto, y que tengo el libro sobre el cerebro y la mente, y que se yo, que me prestaste long ago.

    Veo que andás en cosas mil veces más interesantes. Te dejo un abrazo.

    • humitos dice:

      Ja! Como notaste, no estoy yendo a la facultad, pero estoy estudiando más que nunca. Practicando todo lo que aprendí en la facultad y lo que no también. Esa es la parte más difícil.

      ¿Qué tal el libro? ¿Lo leíste? ¿Era bueno? Voy a estar de vuelta por esos lados en Julio, así que seguramente ande por la facultad luego de las vacaciones.

      Por otro lado, lo que tenías ganas de escribirme, me lo podés escribir igual. Acá en el 1er mundo, aunque no lo creas, todavía tienen email😛

  4. paranasita dice:

    Manu, hoy x primera vez entro a tu blog, y despues de leerte un poquito me doy cuenta que sos como muchos de los que vienen de otro lugar, que lastima que lo unico que describis de Hollywood sea su parte “diferente/su otra cara”…. pero bueno para poder juzgar tendrias que saber que aca hay muchos “homeless” porque quieren serlo, porque no quieren tener responsabilidades, etc etc…. porque les resulta mas facil vivir asi….NO TODOS, pero si muchos……. nunca viste un homeless en argentina? cuantas veces te fuiste a comer con ellos??? hay mucha gente que se muere de hambre alla (viste la desnutricion que hay en en norte de tu pais) aca no, gracias a Dios aca hay muchas organizaciones que AYUDAN y no Roban, aca hay muchisima gente dispuesta a dar una mano, tal vez tendrias que mirar un poquito mas la realidad, tal vez las noticias despues de lo que paso en Moore, Oklahoma te ayuden a ser un poquito mas “open mind”….
    No entiendo la parte de “la gente no comparte” ……tal vez meter todos los gatos en la misma bolsa no te ayude….
    Que tengas un lindo dia….

    P/D: Estas cerquita de LAX, en 15 horas podes estar en tu pais!

    • humitos dice:

      No entiendo porqué te molesta tanto mi relato. Yo no estoy comparando con Argentina, ni digo que allá no haya ni que el estado se ocupe de ellos sin robar ni mucho menos. Esa historia de la pareja de Homeless que leíste es una historia verdadera, una historia que yo viví y que la quería compartir. Acá o en cualquier parte del mundo.

      Si buscás en mis post anteriores vas a encontrar muchísimas cosas que hablan mal de Argentina sobre diferentes temas. Yo no estoy casado con nadie. Defiendo lo que está bien (sea quien sea el presidente que lo haga) y critico/intento cambiar lo que considero que está mal a mi simple entender… En cualquier parte del mundo.

      Por otro lado, si estoy acá, quiero ver todas las caras que sean posibles de este país. No me quiero llevar únicamente lo que está preparado para los turistas. También en mi blog, vas a encontrar post que hablar maravillas de las cosas que viví en Portland. De nuevo, critico lo que me parece que está mal y defiendo/apoyo lo que considero que está bien.

      Eso es todo, un abrazo grande y nuevamente muchas gracias por la mano y la hospitalidad que me brindaron.

  5. Evelyn dice:

    Wow, me hiciste meditar.
    He visto mucha gente así, en mi mismo país, mi México. Y no he tenido la valentía de dar más que una monedita a quien me lo pide, cuando en realidad se ve la necesidad de la gente por ropa, comida…. Hace unos años me asaltaron por ser cordial, amable, por apoyar. Y ahora siendo sincera lo pienso mucho antes de ayudar a alguien. No es fácil, pero no está por demás seguir intentando.

    Una vez me tocó ver unos indocumentados en su paso hacia E.U. que pedían dinero o comida…ALGO, entonces alguien les dio una torta al parecer de huevo, y como estábamos en un paso muy transitado, el joven se movió para esquivar los carros y cual fue su sorpresa … Que se le cae la torta!!!, casi se arriesga en regresar a recogerla del pavimento, pero por desgracia toda se deshizo, la expresión en su cara, la de su acompañante y un niño pequeño que estaba con ellos (desconozco si serán familia) me dolió mucho.
    Gracias a Dios que yo no padezco de esa manera, pero por eso mismo, a mi me toca no sentir lastima si no mas bien ayudar y compartir.

  6. Evelyn dice:

    Y eso de que hay en todos lados, se entiende perfectamente el punto, tu lo viviste allá y lo experimentaste allá, pero ojala no lo dejes de hacer. Acá en México tenemos mexicanos en esa condición y montonales de extranjeros que buscan un “sueño americano”.

    Hay gente de todo, gente que quiso vivir así, gente que por sus errores tubo que aprender a vivir así, y gente a la que le tocó vivir así, lo que es cierto es que a cualquiera le podría pasar!!!, y muchas veces esa gente solo espera una oportunidad para salir del hoyo.

    Conozco el testimonio de un chico como tú que una vez pasando por la calle, veía a un indigente, el mismo todos los días, hurgando en la basura, durmiendo bajo los puentes, y el chico nada mas le daba vueltas, pensando en ayudarlo o no. Un día el chico se armó de valor y lo invitó a desayunar, escuchó su historia y lo llevó al centro donde él se reunía, muchos días pasaron, y finalmente allí recibieron con los brazos abiertos a esta persona. Hoy, ya tiene como 30 años ejerciendo labores de apoyo, es un hombre sencillo y humilde, querido por mucha gente, y agradecido con Dios y aquel chico que lo sacó de su condición.

    Saludos!.

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