Transmitir

Sorpresivamente me encontré meditando. Mirando al horizonte. Cercano, pero horizonte al fin. Buscando penetrar con mi mirada, esquivando los árboles y soportando el frío que golpeaba mi cara y resecaba mi piel. Penetrar en la nada misma. Escarbando lo más profundo de mi cerebro para poder entender el significado de transmitir.

Durante unos cuantos minutos me quedé tildado, como si miraba pero no veía o veía pero no miraba. Como sea, tenía los ojos abiertos pero lo único que veía eran mis pensamientos. Adelante mío, árboles,  calles, edificios y un sin fin de molestos ruidos. Y así y todo, no interferían con mis pensamientos.

Ahí, en ese momento, entendí completamente el significado de transmitir y lo importante que es para nosotros poder transmitir y también poder recibir lo que las otras personas desean transmitir. Así, vinieron pequeñas situaciones a mi cabeza que se transformaban en excelentes ejemplos que me ayudaban a pulir el concepto y a reflexionar sobre lo que podemos generar.

“Todos los días somos capaces de dejar semillas en las otras personas” -pensé. Trabajé ese concepto un rato y me terminé dando cuenta de cuánta dedicación pongo cuando intento transmitir un conocimiento y automáticamente se me vino a la mente la frase: “Sos un profesor estimulador”, que me habían dicho hace un rato atrás. Ahí entendí lo que había escuchado hace unas semanas atrás de un docente de mi universidad, dijo algo así como: “Es realmente gratificante cuando me doy cuenta que dejé una semillita en alguno de ustedes”. Y sí, ¿no?. Pensar que a uno le explican detenidamente cómo hacer algo y mientras se lo están explicando uno va aprendiendo. Luego, se va con todos esos conceptos y empieza a explorarlos personalmente, los trabaja y obtiene excelentes resultados y así sigue caminando toda su vida con esos conceptos y saberes que les fueron transmitidos por otra persona que dedicó un rato de sí misma para transmitirlos.

¿Y qué son todos esos saberes que se han transmitido? Tiempo, dedicación y sobre todo energía. Energía que seguirá dando vueltas en la otra persona hasta… ¿quién sabe cuándo o incluso dónde?. Algo que quizás lo aprendí acá, a la vuelta de casa, lo puedo estar transmitiendo en el otro lado del mundo. Es más, después esa misma persona, digamos “la que tiene esos nuevos conceptos”, incluso puede comentárselos a otra persona más dedicando parte de su tiempo y dedicación y nuevamente transmitiendo ese saber en forma de energía; que también seguirá viva y latente hasta quien sabe cuándo en otra nueva persona y así, así… Multiplicándose por todas partes, saberes y conocimientos: libres.

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