Casi de casualidad

Casi de casualidad algún día empecé a escribir cosas que tenía en mi cabeza sin levantar la lapicera en ningún momento. Casi de casualidad cuando levantaba la lapicera estaba desesperado por leer lo que había escrito sabiendo que no tenía ni idea de qué hablaba. Casi de casualidad conocía una parte de mí que desconocía y casualmente había varios pensamientos encontrados en ese escrito.

De casualidad la semana pasada hablé con un amigo en la facultad porque casualmente los dos nos fuimos de la clase de Linguistics. Hablamos de que el día anterior, también de casualidad, me había pasado algo muy loco. Casualmente, este pibe había terminado el día anterior un libro que estaba relacionado con lo que le estaba comentando que me había pasado muy de casualidad el día anterior. ¿Qué casualidad no?

De una manera muy loca, casi de casualidad diría yo, me dijo que había escrito algunas cosas y que había encontrado cosas interesantes. Aunque no entendí si eran de casualidad o casualmente. La cuestión es que le dije que me interesaba leerlo y no casualmente me lo mandó, sino que lo hizo porque se lo pedí. Es más, me gustó tanto que casi de casualidad lo estoy publicando hoy acá: “Complicidad” por Guillermo Salvador.

Complicidad

¿Por qué tengo que empezar con una pregunta? ¿Y sigo con otra? ¿Es la forma de llegar a una respuesta que me conecte? Sí.

Curiosidad e interés a la larga terminan siendo el complemento. Punto de partida y recorrido sucesivamente. En medio de ese recorrido de conocimiento, al que nos lleva el interés, nos volvemos más curiosos, disfrutamos y adoptamos diferentes sensaciones. Sensaciones que despiertan la tan sufrida inseguridad ante lo desconocido y, por qué no, la dicha de sentirme más confidente que nunca.

Confidencialidad para con uno mismo, enterrar tesoros que en algún momento salen a la luz inesperadamente. Verdades transformadas o adaptadas al entorno, cuestiones que nos hacen ser uno mismo y que no tiene sentido esconder. Tampoco le encuentro sentido a enterrar un tesoro en una isla poco frecuentada. Ojo, que si se trata de un juego, lo tiene. El que gana es el que busca y encuentra, ¿no? El curioso busca y encuentra y así como encuentra puede que desencuentre o que no pare de encontrar.

Somos imanes naturales, hallamos lo que queremos hallar y nos despegamos de lo que nos queremos despegar. Seguimos leyes de magnetismo, positivo y negativo se complementan y logran un balance. Una suerte de neutralidad. Dos puntos de vista diferentes y un solo objetivo, soportar cortocircuitos y unificar energías. Ser objetivamente subjetivo.

Guille.

Un pensamiento en “Casi de casualidad

  1. […] Muzza y Gania Pelous a tomar unos mates al Parque Nuevo, dónde está el monumento de a la bandera casualmente y por las dudas me llevé la cámara. El día está bastante soleado y podía ser un buen momento […]

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