Peregrinación al árbol caído

¡Qué día de Miércoles! Fue terrible. Lo que viví ese día fue increíble, todavía estoy un poco impactado y no paro de contarlo. Nunca había visto una cosa así. Encima todo parecía ser un día normal, aunque algo sospechaba por la charla que había tenido el día anterior con un grupo de amigos. Pero, “¿será?, che” -me preguntaba.

Sin embargo, ayer venía siendo un día normal. Como cualquier otro día en dónde el planeta nos muestra lo contaminado que lo tenemos con sus días de 132,3% de humedad, nublado y con un toque Londonino. Trabajo las horas que trabajo todos los días, con un éxito rotundo en éste, como estoy teniendo desde hace unos días. Pareciera que supiera programar y todo. Es como que las teclas se aprietan solas y encima escucho voces que me dicen dónde está el problema o cómo sería la mejor implementación de algo. “Un día normal hasta acá

Terminé de trabajar, muy contento por cierto, y preparé las cosas para ir a la facultad. No tenía ni idea del día que me esperaba a la vuelta de la esquina. Ni tampoco me imaginaba que me iban a esperar más días como este en el transcurso de la semana próxima. Algo impensable siendo que ni siquiera sabía lo que iba a pasar, ¿no?

En la facultad, me fue bastante bien también. Hablé mucho, participé en la clase, discutí con mis compañeros, etc. Estuvo interesante la clase y encima, como no todas las clases, pude hacer los ejercicios (sí, cada vez le sigo menos el ritmo y está complicado -los días tiene 24hs nomás y eso me mata). En fin, sentí la necesidad de irme unos 15 minutos antes por razones que hasta el día de hoy desconozco. Bajé las escaleras a un paso moderado. Sentía que algo me esperaba al llegar a la planta baja… Y… Sí, me encontré con un amigo de la facultad. Hablamos un rato largo y así como si nada aparecieron unos amigos que no son de la facultad, que conozco de circo, de teatro, de la calle y de por ahí también. ¿Qué hace esta gente en el patio de la Facultad?

Repentinamente, algo pasó… Y con ese “algo” un silencio terrible. Unos flashes de cosas en imágenes en mi mente. Veía cosas pero no alcanzaba a determinar qué era exactamente. Escuchaba un violín y veía mucha oscuridad. Cuánto más abría los ojos, más oscuridad veía. Pero algo se veía por ahí. Personas. Serias. De pié, como arreglándose entre ellos. Estaba desorientado y hasta un poco mareado podría decir.

Logro abrir los ojos completamente y… me encuentro caminando en la peatonal. Mirando a unas 5 personas que mantenían un paso de tortuga, vestidas de traje negro y corbata con una flor cala, una corona de flores, un violín tristemente rechinando, tres señoritas totalmente quebradas en llanto y dos muchachos apoyándose entre ellos para soportar el dolor. ¿El dolor de qué? ¿Qué pasó? No entendía nada, pero no podía sacarles la vista de encima. Se notaban que estaban pasando por una situación terrible. La cara de dolor era muy fuerte. Impactante.

Los debo haber seguido de cerca unas cuatro cuadras aproximadamente, tratando de develar qué les pasaba y me parecía de muy mala educación preguntar. Aunque sin embargo pensaba que me gustaría poder ayudarlos de alguna manera, y quizás yo era el indicado para hacerlo. Pero por otro lado, el dolor que transmitían era tal que me afectaba a mí también y me hacía sentir realmente mal. Era muy triste lo que se percibía.

En un momento, disminuyeron la intensidad del paso y finalmente se detuvieron (después de haber caminado cuatro o cinco cuadras por la peatonal de Paraná) en frente de un árbol Ficus que se encuentra talado brutalmente en la misma. Encendieron unas cuantas velas, le colocaron la corona y lo lloraron durante unos 20 minutos aproximadamente. Yo… quebrado también. Habían matado un árbol que es historia en la peatonal paranaense así porque sí. Así… Porque… Claro… Este… ¿Qué? “Ocupa espacio y eso está mal. ¿No me vas a decir que a vos te gusta estar sentado abajo del árbol y que te cague una paloma? Vamos! Dejate de joder, ¿quién quiere un árbol ahí?“. Fue terriblemente shockeante. Mucha gente se acercó a éstas señoritas y muchachos dándoles su pésame y comentando entre ellos que era realmente un momento muy triste e histórico también. Otros comentaban: “¿EH? ¿Tanto por un árbol? La gente está loca“.

Me quebré, no pude soportarlo más y caí en el llanto también. Era terrible el sentimiento que tenía, me lo veía en el rostro mismo cuando uno de mis amigos me tendía una mano. Además, veía las lágrimas que se me asomaban cuando levantaba la vista y miraba a la gente que pasaba caminado a mi alrededor lentamente. Lentamente, y cada vez que más se acercaban al árbol asesinado más lento caminaban. Querían ver lo que pasaba y quizás reflexionar un poco también.

En ese momento, escucho un sonido desbastador. Una melódica interpretando una corazonada tristísima. Levanto la vista y vuelvo a quebrar en el llanto cuando siento la mano de un amigo en el hombro intentando darme ánimo para que me recomponga. Lo cual hace que más me tiemble la boca y hasta hace que salgan mis primeros mocos líquidos por las fosas nasales. Levanto la mirada, tomo un poco de coraje, me pongo de pié y me miro a mi mismo: estaba vestido de traje negro, llorando al lado de un árbol, con un pañuelo en la mano y rodeado de 5 personas más en la misma situación. Compartiendo el dolor de una increíble, pero real, pérdida…

… basado en una historia real…

Link a la “nota” de Paraná Hacia el Mundo

UPDATE 16 de Junio de 2012: salimos en un comic!

UPDATE 22 de Junio de 2012: hay un video en YouTube que documenta el hecho

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