If you want…

you can; but maybe you can and you don’t want…

No hay nada que quieras hacer y no puedas; no hay nada que te impida hacer lo que quieras. No hay responsabilidades en los deseos, no hay trabas. Sin embargo, no es fácil hacer lo que uno desea hacer sin que importe nada más que eso. Sea cual sea nuestra situación en la vida que llevamos, seamos madres, seamos hijos, seamos gerente de X y tengamos las responsabilidades que tengamos, siempre podemos hacer lo que queremos.

Partiendo de esa premisa que, de hecho, me parece algo básico, la mayoría de las veces no son fácil hacerlas. Para casi cualquier cosa que queremos hacer tenemos que tomar decisiones, desde la más básica a la más compleja. Pero sin embargo, siempre se puede. Lo que nos debemos preguntar es si estamos dispuestos a invertir el tiempo que ese deseo demanda antes de cumplirse; aunque también nos debemos preguntar qué tanto queremos eso antes de empezar la aventura y quizás balancear eso para tomar la decisión de emprender ese camino.

“Siempre quise hacer…” es una frase que comúnmente escucho; pero: ¿cuánto tiempo has dedicado de tu vida a algo que siempre quisiste hacer?. Es algo complejo. Muchas veces optamos por hacer, dentro de las cosas que queremos, las que nos son de fácil acceso y están al alcance de la mano; ponderado por la escala de valores que cada uno tiene. Pero sin embargo, si desde ahora empezamos a dedicarle el tiempo a algo que queremos hacer es mucho más probable que, aunque no esté al alcance de la mano, se concrete dentro de mucho menos tiempo del que suponíamos.

También creo que esto está relacionado con el artículo que traduje hace un tiempo atrás. Porque inevitablemente estamos siguiendo el camino que nos hace cada vez más felices, aunque todavía no hayamos llegado al destino.

¿Cuántas veces ha pasado que ves gente que tiene algo (material o no) que siempre quisiste tener y pensás cuánto más vos lo aprovecharías? Ese es un claro ejemplo de que muchas veces podemos hacer algo que otros desean mucho pero no es realmente lo que queremos hacer.

Como dije antes, no es fácil hacer lo que uno quiere, no es fácil tener lo que uno quiere, no es fácil estudiar lo que uno quiere ni aprender lo que uno quiere. Sin ir más lejos, muchas veces me ha pasado que he querido aprender diferentes cosas y me he puesto a estudiarlas. Tiempo después, cuando no veía casi ningún avance, cuando me encontraba totalmente perdido en el tema; me ponía a pensar si realmente le quería dedicar más tiempo del que le estaba dedicado o prefería invertir ese tiempo en hacer / estudiar otra cosa. Aunque también es muy fácil darse por vencido unos días después de mirar algo por cuarta vez y que no salga nada de lo que pensábamos que iba a salir. Tampoco ese es el caso: abandonar a la primera. Y vuelvo a lo mismo, se puede hacer lo que uno quiere siempre y cuando estemos dispuesto a invertir el tiempo que eso requiere.

¿Quién dijo que divertirse es cuestión de niños? ¿Quién dijo que alguien no quiere divertirse?

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