La Gira 2012 continuó

Acabo de recibir un mensaje en el celular que decía:

Qué buen post el del resumen de la gira! Y me llamaste “empleador” jajajaja. Capo! Me encantan tus crónicas🙂

Así que, sin dudarlo me puse a escribir la continuación de la Gira 2012 de Circulando Circo Callejero; ya que normalmente los comentarios son: “Hijo de puta, cómo escribís. A veces no está tan divertido como para llegar al final del relato, así que lo dejo por la mitad”🙂

¿Y? ¿Cómo siguió la Gira, humitos?

Después del pequeñísimo problema que tuvimos con la máquina roja, ya arreglado el auto emprendimos el viaje de regreso nuevamente hacia Paraná. Esta vez, no con mucha suerte tampoco ya que me pasó algo que nunca me había pasado antes. Ah! claro, porque que me pongan Nafta ya me había pasado, eh?… Se me pinchó una goma! Pero por suerte no habíamos salido de la ciudad todavía, sino que noté que estaba baja y que ya la había inflado el día anterior. Así que parecía ser que tenía algo incrustado y no se había salido: por eso perdía el aire de a poco.

El gomero me dijo que tenía un tornillo, un pedazo de tornillo, pero que por suerte no se había tajeado la cubierta y que son un simple parche iba a quedar comonueva. Y fue así, quedó como nueva, pagué y arrancamos para Paraná.

El viaje fue tranquilo, aunque yo volaba de nervios porque estaba esperando que algo más pase, que se reviente el espejo retrovisor viste. Algo así, bien cualquiera. Todo el tiempo miraba la temperatura, todo el tiempo. El tablero, escuchaba minuciosamente los ruidos que provenian del motor tratando de aislarlos del inconfundible “PNrnrnrnrnrnr” de un Diesel 1.3 bastante cascoteado y borracho de Nafta. Lamentablemente, era en vano. De pedo que escuchaba a mi compañera de viaje.

Llegamos! Dejé a mi compañera en su casa y me vine para la mía. Lo primer que hice fue ver los mails del trabajo, ver cómo estaban las cosas, ponerme en contacto con la gente que me paga las facturas que estoy comiendo mientras escribo esto y tratar de que no me maten. Igual, tenía una historia para contar: ¿Cómo no iban a saber entender mi situación?😉

Así fue, contesté varios mails y casi automáticamente recibí un “Mañana hablamos, quedate tranquilo”. Da gusto trabajar con esta gente la verdad, esa gente a la que le decís: “Che, mirá, estem… La semana que viene me voy de Gira con el Circo, así que no trabajo” y que no te dice “WTF!?”

Pasaron algunos días, ya no recuerdo bien cuánto trabajé pero no fueron muchos días; además yo quería volver porque estábamos arrancando para Gualeguaychú y no me quería perder ese lugar. Encima, no conozco mucho, la vez que fui sólo fue de paso y estuve en la terminal y en el centro nada más. Había muchas cosas para conocer y además, iba a estar bueno estar en un lugar turístico, donde había mucha gente a la que se lo podía mostrar nuestro espectáculo callejero.

Yo estuve bastante desconectado con el resto de los chicos el tiempo que estuve en Paraná, no quería enterarme mucho de las cosas ya que sabía que no podía hacer nada y por otro lado, más ganas me iban a dar de irme a la bosta y menos de laburar. Así que traté de centrar mi mente en hacer mi trabajo y ya.

No hay mucho que contar de esos días de trabajo, simplemente trabajé y trabajé como cualquier persona que vuelve de una Gira de Circo y se sienta en la computadora a programar. ¿Qué? ¿Nunca te pasó?

Ya siendo el último día de trabajo, me senté en el garage de casa y tuve un casi interminable charla con El Rojito para hablar ciertas cosas y además pedirle perdón por haberle dado de tomar algo que no le gusta. Hablamos largo y tendido, quedamos en que sólo lo iba a pisar en situaciones límites o cuando… él sabe. Llegamos a un acuerdo, lo hice controlar por sus mejores amigos y me dieron el O.K. con la misma recomendación de siempre: “Si a 80 km/h llegás a cualquier lado. Metele 80 tranqui, y dale algo rico de beber de premio”

Le cargué Shell V-Power Diesel edición especial para motores Fiat año 95, y salí sólo a la ruta. Con el GPS en el papel, el MP3 bien cargado (ajá, ¿no tenías esa? Tiene MP3 el auto, eh, chupate esa mandarina) y muchas cosas para pensar en el viaje. Fui bien tranqui, disfrutando mucho del paisaje y escuchando música durante las primeras 2 horas ya que la ruta estaba en perfectas condiciones y era agradable manejar por ella

Entrando en 3ra hora veo un tipo haciendo dedo al costado de la ruta, a la salida de una entrada a un pueblo. Lo miro, me mira, nos vemos despedirnos con la mirada y seguí de largo nomás. Y así, como vos debés estar pensando al momento de leer esto, me pregunte: “¿Porqué no lo llevé? ¿Qué onda?  Siempre quise llevar a alguien en la ruta y ésta es mi oportunidad”. Como que me quedé helado, no sé, pensando, en si es peligroso o no, si esto o lo otro o aquello. “Bastá! Ya fue, vuelvo a buscarlo y listo.”

Y volví nomás. Pegué la vuelta ahí nomás, tratando de no ser envestido por un Scania ni un Mercedes y me volví como 5 Km, ponele. No lo encontraba, entonces seguía un poco más y no lo encontraba, y seguía y no lo encontraba y bueh… Ya fue, se fue a la mierda el loco. Pego la vuelta y sigo rumbo a la fama, que me está esperando a la vuelta de la esquina. La cagada era quelaesquina quedaba re lejos.

El viaje siguió, el embole aumentó y ya una hora antes de llegar estaba re podrido de viajar sólo y venía pensando en todo lo que podría haber hablado con el culeado ese si se hubiese quedado en el lugar que lo encontré; hijo de una gran!

Llegué! Con el auto entero, con el tanque con Diesel, con todos los espejos reglamentarios y a una velocidad promedio de 70 Km/h. Y sí, mucha subida y bajada; no era fácil mantener los 80 Km/h😛 . Paso un kiosko, paso otro, paso otro y al cuarto freno con la excusa de preguntar a dónde quedaba la costanera, porque suponía que iban a estar ahí los muchachos. Así que, me bajo del auto “por las dudas” con un envase de cerveza ¿vió?

Muy amable la señorita me da quichicientas explicaciones para decirmebásicamente que tenía que seguir derecho hasta la avenida y doblar a la izquierda hasta que me choque con la costanera. Era una boludez, pero la loca se la complicó mucho. Sinceramente, no pude deducir si la piba no tenía idea dónde estaba la costanera o se estaba haciendo la pelotuda para tenerme más tiempo ahí en el local y poder mirarme los biceps.

Llego a dónde están los pibes, llego a los bocinazos limpios y llanos. Estaciono el auto casi en la puerta del escenario y los veo ahí. Vestuariados, terminando una función y ya me emociono. Estaban re organizados, sonando muy bien y haciendo reír a mucha gente. Y yo; caminando despacito perdido entre la gente tomando una cerveza: claramente, el artista vago que siempre quise ser🙂

Al terminar esa función, nos ponemos hablar con los muchachos, me termino la cerveza con algunos del público (ya que por ley de Circulando, no se puede tomar ni fumar cuando uno está vestuariado: ¿qué van a decir los niños?) y entre palabra que va y otra que viene me encuentro sentado en el escenario con el bongó en la mano haciendo la segunda función de la noche. A la cuál yo ya había dicho que no porque estaba re cansado del viaje y no tenía muchas ganas de malabarear. Hoy día, mis abogados se están encargando de la situación.

No me enteré dónde iba a pasar la noche hasta terminar la función, desarmar todo y llevar las cosas a el lugar dónde nos estábamos alojando todos juntos. Pero, ahora que lo recuerdo, antes de conocer ese lugar nos cruzamos a ver el espectáculo de otros cirqueros que había en la plaza de en frente a dónde estábamos haciendo nuestra función.

Entonces, nos quedamos mirando esa función. Me gustó. Para mí, los chicos tenían buenos trucos, algunos muy habilidosos y era divertido el espectáculo. Además, tenían un loco que tocaba la flauta traversa: muy bueno! Llamaba mucho la atención eso y el loco tocaba bien. A mi modo de ver las cosas le faltabaun toquesito de producción nada más, para que se vea más profesional; porque algunas cositas parecían así nomás pero eran realmente buenas.

“Bueh, ¿y entonces? ¿dónde estamos parando?” -pregunto. “En una casa, vos quedate tranquilo que si no tuviéramos dónde dormir estaríamos buscando” -me contestan. Y así fue, miré la función tranquilo y me relajé. Sabía que había habido gente laburando para que todo salga bien y que cuando yo llegue no tenga que preocuparme por esas cosas. Ya lo mismo había pasado en Gualeguay, los chicos que llegaron primero organizaron todo para que cuando llegaran los otros no tengan de qué preocuparse más que de actuar🙂

Como para generar un poco más de misterio e intriga, los chicos estos nos invitaron a comer a su casa: 16 personas en total, más o menos. Unos 12 o 13 de Circulando y unos 3 o 4 de ellos. La cena: verduras al disco con arroz. ¡Espectacular! ¡Las cocineras de Circulando la rompen!

Y ahora sí, ya terminada la cena, y sobre todo la cerveza, partimos algunos caminando y otros en el rojito hacia la casa misteriosa. Traté de sacarle algo de información a mi copiloto, pero todo se hacía esperar. Ya que no me iba a decir nada, hablamos de otra cosa hasta llegar a la casa. No insistí mucho y finalmente llegamos. Era una casa re copada, como de familia, normal, interesante, no sé. No había mucho para destacar ni nada que me llame la atención hasta que me dijeron quela familia estaba ahí y que nosotros compartíamos la casa con ellos. Wow! Automáticamente pensé: “Somos 13 + la familia que vive acá. Nos van a echar a la mierda en minutos nada más”.

Se me debe haber notado la cara de preocupado en ese momento, o de desorientado o algo similar porque enseguida escuché: “Igual, vive un loco sólo acá y es… sordomudo, así que no problema con el quilombo” Naahhh, muy bueno. Era el lugar perfecto para que se alojen 13 personas que andan de gira con un circo. Esa noche me reí mucho de la situación, me daba algo así comocosa, no sé. Me imaginé un montón de situaciones en mi cabeza y estaba intrigado por conocerlo y “hablar” con él sobre porqué decidió alojar a un Circo en su casa.

Al otro día, lo conocí. Un genio el tipo. Muy buena onda y a la vez cabrón. Le puteaba a la vida, pero con nosotros tenía la mejor onda que alguien puede tener. Mario, un grande. No tenía problema de nada, todo el tiempo nos comentaba algo de alguna forma y la comunicación siempre se hacía entretenida. De alguna u otra forma nos comunicábamos. Muchas situaciones eran muy chistosas, nosotros a veces terminábamos hablando en gangoso o algo similar, porque se te pegaba y encima parecía que funcionaba porque te entendías mejor.

Así se fueron esos días, haciendo funciones en la costanera de Gualeguaychú. Aproximadamente dos funciones por día, saliendo a la calle a armar las cosas desde las 15 o 16 y volviendo a las 3 de la mañana. Todos los días iguales. Lamentablemente, la gorra no estaba funcionando muy bien y con el grupo empezamos a hablar de cambiar de lugar, analizar qué y cómo debíamos hacerlo. Si era mejor organizar las cosas en el lugar de destino antes de salir, o si llegar y empezar a manejarse allá cara a cara con la gente. Hubo diferentes posturas en diferentes oportunidades y terminamos decidiendo irnos a Concepción del Uruguay en los próximos días ya que primero deberíamos terminar de arreglar las cuestiones que teníamos con El Mudo y la casa que estábamos alquilando.

“El día llegó, como llegan las cosas que no tienen mucho sentido” o algo así dice un tema. Pero calza justo. A no ser que ese día levantemos 2 lucas en la gorra, no llegábamos a pagar lo que suponíamos que iba a salir la casa.

Con eso en mente, nos fuimos a hacer la función número 10 de la Gira, dónde lamentablemente no estaba el grupo completo porque algunos se tuvieron que volver a Paraná a arreglar cuestiones burocráticas y demás. Pero así y todo, salimos a la cancha. Decidimos que íbamos a usurpar la plaza dónde habían hecho la función los otros chicos (aprovechando que ellos habían zarpado hacia otro lugar) que estaban ahí pero… más relajados.

Veníamos pensando que hacía mucho que no entrenábamos, más allá de lo que hacíamos en las funciones, y que todos estábamos con ganas de hacerlo, de probar cosas nuevas y de divertirnos. Así que eso fue lo que hicimos, ambientamos mínimamente el lugar y sacamos todos los juguetes que teníamos con nosotros. Conectamos los equipos de guitarra y música y empezamos a jugar entre nosotros.

¿Qué deberíamos haber hecho? ¿Desesperarnos porque no llegábamos a pagar la casa y salir corriendo por las paredes? Todo lo contrario: relax, la plata la vamos a sacar de algún lado. Si no nos divertimos nosotros no podemos divertir a los demás y si no divertimos a los demás, no tenemos cómo pagar el alquiler.

Sin pensarlo, sin notarlo, jugando y pasándola bien entre nosotros durante aproximadamente media hora o un poquitín más, levantamos la mirada y vemos que había mucha gente al rededor nuestro como esperando que empecemos. Pero… “¿tenemos algo preparado para hacer? ¿la idea no era jugar y nada más?” -pensé

En menos de lo que canta un pájaro (dicen), nos sentamos cada uno en sus respectivos lugares, el Negro agarró el micrófono y empezó a agitar a la gente como si todo estuviera preparado. Sacó de la galera una competencia cirquera que consistía en hacer equilibro con una clava en la pera, resistencia de parada de manos, carrera de parada de manos y demás. Se armó una especia dechantaje entre el presentador (El Negro) y Muzzángano porque perdía todo y el presentador lo daba como ganador. Fue muy entretenido para mí. Todo el tiempo me sorprendía de mis propios compañeros y me divertía mucho. Era un espectador más, pero vestuariado de payaso y con un bongó en las manos. Tenía ganas de poner en la gorra. Era muy bueno lo que estaban haciendo los chicos.

Así se fue esa función, improvisando una cosa atrás de la otra, con mínimas cosas armadas y pactadas. Muchas pactadas “en escena”, como por ejemplo: “Che, ahora salen los malabares” y salen los malabares, ¡AHORA!. Y… “Muzza, ¿va a haber un número de Slack?” y sale el número de Slack, ¡AHORA! Y la música, y los presentadores, y toda la energía que teníamos como grupo hicieron que la función número 10 de Circulando sea una de las mejores a mi gusto. Dónde nos dejamos fluir por la misma energía que nos transmitíamos como grupo y dónde por más improvisado que estaba todo, había mucha conexión y en ningún momento se notó el “Uy, ¿y ahora qué hacemos?”. Como dije antes, me sorprendí de nosotros mismos. Del grupo del que formo parte y me reía y lloraba al mismo tiempo por lo que estaba viendo. Fue como encontrarme un Grupo de Circo en la calle, detenerme a mirarlo y que me inviten a participar: desconocía todo lo que podía suceder.

De alguna forma, tuvimos que terminar la función porque hacía como una hora que estábamos ahí sudando la camiseta y además tampoco teníamos mucho más con qué estirar. Hay que guardarse algo por si la gente se pone a aplaudir mucho pidiendo otra😛

Lo más lindo de todo esto, era que el día recién empezaba, después de la función teníamos que ir a hablar con el hermano del Mudo para arreglar el precio de la casa y pagarle la estadía. Nosotros ya nos imaginábamos cómo podía llegar a ser. Ellos, no tenían ni idea que no llegábamos a pagarles pero ni cerca. Sin más, levantamos todas las cosas y nos fuimos para la casa. Me llevo los equipos y al Larva (el zarpado violero de la banda). Bajamos las cosas, y me vuelvo a buscar a 3 más al lugar, aunque por alguna desorientación de quien manejaba y de quién me indicaba dónde estaban nunca los encontré. Así que me volví nomás.

Al llegar, me encuentro con El Mudo, El Larva y el Hermano del mudo. Estaban mirando tele y yo caía con una cerveza en la mano y unos cuantos gramos de papitas para picar. Situación rara si las hay. El Larva parecía que no tenía muchas ganas de conversar con esta gente, ya que estaba concentrado en mirar la tele y como que esquivaba las preguntas diciendo: “Seee, de una” y mirando para otro lado nuevamente. Fue muy chistoso eso.

Yo aproveché que el Hermano del mudo era buena onda y charlé un montón con el flaco. Taladrándole la cabeza con que nos había ido mal con la gorra, y que no sabíamos qué íbamos a hacer ahora porque estábamos casi sin un peso y que blah blah blah. Claramente le estaba diciendo que no le íbamos a poder pagar de una forma sana y no violente.

La charla se estiró, por un buen rato. Los otros no llegaban y nosotros seguíamos hablando. El Hermano del Mudo me tiraba comentarios como: “Yo con él me entiendo re bien. Somos re buenos amigos” y le decía algo al Mudo y el Mudo le contestaba cualquier cosa. Cualquiera. Otra que tiró fue: “Yo siempre me cruzo acá y tomamos unos mates con él. Yo vivo acá en frente” y como que ahí me empezó a sonar raro todo. Y cada vez ese tipo de comentario se hacía más y más frecuente.

Al rato de ponerme a pensar que algo raro había en todo esto, y ya habiendo ido a comprar dos cervezas más con El Hermano del Mudo, con quien ya casi éramos amigos de toda la vida y seguramente no nos iba a cobrar mucho, se abre la puerta y aparece un señor de unos 50 años aproximadamente. Saluda a todos y se sienta “como en su casa”. Hablamos menos de 2 minutos y me doy cuenta que ese era el Hermano del Mudo y no el loco al que le estuve taladrando la cabeza por lo menos 2 horas. Pero, ¿quien carajo era ese tipo?. La charla siguió y al final me vengo a enterar que ese era un vecino amigo del Mudo. Naahhh! Me quería morir. Todo el trabajo fino que había hecho se había desmoronado para que sea otra persona.

Desilusionado, agotado de hablar, y hasta un poco preocupado, me fui para el patio de la casa dónde estaban algunos chicos más que ya habían llegado mientras yo hablaba con “El Hermano del Mudo”; me puse a hablar con ellos, le cuento lo que me pasó y desbordamos de la risa durante un rato largo, largo, largo. Hasta que más o menos pudimos controlarnos y salió la música en vivo, de la mano de la melódica y del bongó. También salieron muchas charlas interesantes y algunas que nos hacían preocuparnos con respecto al tema del pago.

Y como preocuparnos no es lo nuestro, se nos ocurrió invitar a todos los que estaban adentro a que salgan al patio, que escuchen nuestra música y así transmitirles buenas energías (a ver si podíamos hacer que nos cobre un poco menos). Pero claro, ¿quién iba a ser el valiente que vaya adentro y proponga eso? Nadie tenía el suficiente coraje, ni estado, como para eso.

Así como anillo al dedo, viene el “Hermano del Mudo”, ahora mejor conocido como “El Vecino” a saludarnos y desearnos lo mejor y que bla bla bla; ahí nomás le dijimos que llame a los otros y que se queda a ver lo que teníamos para hacer, escuchar nuestra música y demás. Un genio. El tipo buscó a los otros que estaban adentro, los hizo sentar ahí y se largó una función exclusiva de Circulando Circo Callejero en tu casa. ¿Qué más querés?

Después de un show de rueda con un vaso con agua, música, show de malabares, luces y muchas cosas más en el patio de tu casa se escucha: “Y bueno, ¿vamos a arreglar lo nuestro?” Uff… SILENCIO ABSOLUTO, ni los grillos cantaban. Se cortó la música, se cortó el show, se cortaron las risas y todos pusimos caras de serios.

Sin muchos detalles contables, terminamos arreglando las cosas muy bien. Por supuesto, debiendo un montón de plata, si no teníamos ni chance de pagar. Pero bien. Arreglamos que se la íbamos a mandar ni bien la tengamos y que obviamente, estábamos muy conforme en cómo nos habían tratado🙂

Para ese momento, eran como las 3 o 4 de la mañana. Mucha euforia, mucha locura de la situación, mucha diversión y ya MUY poca preocupación. Lo peor había pasado. O al menos eso creíamos. Nos quedamos con $200 en la caja para compartir entre todos, para pagar el Diesel del auto, para los pasajes de algunos a Concepción del Uruguay y para comer.

Como yo soy un tipo que si me acuesto a esa hora, sé que me voy a levantar a las 16hs o que si me levanto a las 9 – 10hs sé que no sirvo para nada. Propuse acomodar todas las cosas, subirlas al auto y partir a Concepción del Uruguay. Me imaginaba que iba a ser cerca de las 7hs ya que teníamos que ordenar muchas cosas. Ese horario iba a estar bueno, porque no hacía calor y luego pensé que podíamos dormir al llegar.

Por suerte el Chemma me siguió en mi idea, ordenamos un poco entre todos las cosas y partimos de viaje con el Chemma hacia Concepción del Uruguay. Le conté todo lo que me pasó con “El Hermano del Mudo” y hablamos de un montón de cosas: graciosas y profesionales; puesta en escena, coordinación de grupo y demás. Se nos pasó volando el viaje.

Ni bien llegamos, dejamos el auto en la plaza principal y preguntamos dónde era la Secretaría de Cultura. Nos compramos unas facturas y un agua mineral. Nos sentamos en la plaza, empezamos a planear lo que íbamos a hacer y cuando estamos empezando a encarar para Cultura yo digo: “Pará, yo tengo un olor a chivo que se nota a la cuadra. Me parece que no da para ir a buscar trabajo así a Cultura. Deberíamos pegar un camping primero, bañarnos y después encarar”.

Eso fue lo que hicimos, era terrible el olor que teníamos. Buscamos campings, preguntamos, caminamos un poco la ciudad y le digo al Chemma: “Yo tengo unos tíos acá en Concepción del Uruguay. Hace mucho que nos los veo pero podemos ir preguntarle dónde podemos ir y demás. Son buena onda”. Encaramos para la casa y por suerte encontramos a mi prima y a mi tía. Nos atendieron de mil maravillas, les contamos lo que estábamos haciendo y nos tiraron algunos nombres para preguntar y charlar con esas personas. Las malas lenguas dicen que se nos notaba mucho el olor, porque ni bien nos sentamos prendieron el ventilador al taco. Pero no hay una fuente confiable al respecto. ¡Menos mal que no fuimos a Cultura así!

Ese día dimos muchas vueltas, buscando camping, buscando a los chicos a la tarde que llegaron de Gualeguaychú, buscando trabajo y viendo dónde mierda íbamos a dejar los equipos de sonido que teníamos ya que no podían dormir en la carpa. Son muy delicados y son oro en polvo para nosotros. Por suerte conseguimos la tía de la madre de una amiga de la hermana de alguno del grupo que ya no estaba con nosotros. Un contacto más o menos así.

Muy amable la señora, la verdad. Dejamos el sonido ahí y nos fuimos a trabajar al semáforo ya que no habíamos conseguido la habilitación de Cultura para hacer un espectáculo. En el semáforo, tampoco nos fue muy bien. Estábamos con lo justo para comer y todavía teníamos que pagar el camping. Empezaban los momentos no tan divertidos de la gira de Circulando. Además, estábamos cansados, nosotros no habíamos dormido ni un segundo ese día. Viajamos, estuvimos a las corridas y encima peleando para conseguir la moneda y tener algo para comer.

Para colmo, a mí me habían empezado a llegar algunos mensajes de mi empleador preguntando cómo estaba la cosa y cuándo pensaba volver así se podían organizar las cosas. Así que comenté eso a los muchachos y tratamos de organizarnos nuevamente. Al día siguiente, fuimos a la Secretaría de Cultura y hablamos con el más capito de ahí. Lamentablemente nos dijo que ya había 4 espectáculos de circo callejero en la ciudad y no nos podía dar otro permiso a nosotros, eran muchos😦

Comentamos esto con el resto del grupo y decidimos seguir metiéndole pata al semáforo porque necesitábamos conseguir plata para poder comprar la comida. Así que ese día, nos fuimos al semáforo ya cuando cayó el sol, con el monociclo, las clavas, la rueda, la guitarra y la rola. Éramos 4 y hacíamos mucho ruido. Tenías un mini-circo en 2 minutos frente a vos mientras esperabas que la luz cambie de Roja-Aburrido  a Verde-Divertido. Creo que durante aproximadamente dos horas hicimos que sea al revés: Rojo-Divertido y Verde-Aburrido🙂

Los 4 hombres volvimos al camping, dónde nos estaban esperando las 2 señoritas de la Gira; a quién le llevábamos el dinero recaudado en arduo día de trabajo para que ellas nos deleiten con sus espectaculares comidas. Era sacado de una película de las viejas épocas.

Así, sin ninguna función, se nos terminó Concepción del Uruguay. Al menos a mí. Alcancé a hacer algo de semáforo nomás esos días y ya tuve que empezar a pegar la vuelta porque estaba hablando con el señor que me paga todos los meses para volver a sentarme a programar desde mi casa. Así que sin más, nos juntamos a charlar esto y decidimos volvernos casi todos. El Larva y el Chemma decidieron quedarse y como si fuera poco, le dejamos todo el capital que había en la caja luego de haber sacado para los pasajes y el Diesel del auto: $20 para los dos.

Como buenos cirqueros que son se la rebuscaron para salir adelante, con el semáforo, con presentaciones en bares, con guitarreada en la calle, en la plaza y demás. Los muchachos hicieron de las suyas y días más tarde volvieron a Paraná, contentos de haberse quedado esos poquitos días más y contándonos la experiencia.

Personalmente, creo que la Gira 2012 de Circulando Circo Callejero fue un éxito. La inmensa cantidad de cosas que aprendí, como grupo de 13 personas que éramos, como artista, como payaso, como persona, como humitos, es impagable con nada. Esa experiencia no me la quita nadie. Estoy muy agradecido de formar parte de este grupo de circo y que me hayan hecho curtirme en el escenario con buena onda. Siempre tirando para arriba y confiando en mí.

A todos los que nos fueron a ver, a los niños que querían saludarnos, a los que se querían sacar fotos con nosotros, a los que fueron más de una vez a vernos, a los que nos criticaron, a los que nos tiraron mala onda, a los que nos dijeron que éramos buenos, a los que nos quisieron contratar para el futuro, a los que estaban interesados en lo que hacíamos, al Mudo, al hermano del mudo, al vecino, a la mamá y a la hermana de Chemma, a mi tía, a mi prima, a los del camping, al público, a mis compañeros de escenario y de gira, al rojito, al mecánico del rojito, al gomero, y a todos los que tuvieron algo que ver con que esta gira se lleve adelante: MUCHAS GRACIAS

2 pensamientos en “La Gira 2012 continuó

  1. vanevane dice:

    me encantaria ablar con alguien de la gira

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