Resumen de la Gira 2012

No sé si “como todos saben”, pero sí “como muchos saben: tenemos un circo!. Sí, hace al rededor de 2 meses me sumé a un Festival de Circo Callejero que se estaba llevando a cabo en Paraná 1 vez al mes en distintas oportunidades.

Sinceramente, me sumé porque de alguna u otra forma “me obligaron”. Resulta que una semana antes de que sea año nuevo, me junté con mis amigos a boludear y me enteré que el 29 y 30 de Diciembre había un espectáculo de circo en un club de acá de Paraná llamado Olimpia -dónde finalmente terminé debutando- al cuál me invitaron a participar y yo al principio no quería porque la idea era irme a Rosario a visitar a mis amigos de allá; entonces no iba a estar en esa fecha.

Finalmente, terminé yendo y haciendo mi debut a lo grande acompañado de los que realmente son los grandes artistas. Digo que mi debut fue a lo grande, porque creo que la tuve bastante fácil, que ya había mucho trabajo (de años) para lograr el espectáculo que se logró en ese estadio. Yo simplemente fui e hice lo que acordamos que yo iba a hacer.

La idea principal de ese espectáculo era recaudar un poco de fondos para pagar el sonido que el grupo de circo Circulando Circo Callejero había comprado y también poder irnos de gira con ese mismo espectáculo a distintos lugares de la provincia de Entre Ríos.

Por suerte, así fue. El Viernes 6 de Enero arranqué en el auto con Rulo hacia Gualeguay, dónde ya nos esperaban Chemma y el Indio allá. Cargamos todo lo que pudimos en el auto, sonido, telón, todos los juguetes, herramientas, cosas, cosas y más cosas. Es increíble la cantidad de cosas que llevamos. Y claro, ¡tenemos un circo!

Tempranito, tempranito arrancamos para Gualeguay. Cuando llegamos y hablamos con los chicos que nos estaban esperando allá, nos comentaron todas las cosas que ya habían hecho en cuanto a prensa y difusión. Habíamos salido en la radio, en el diario y a la tarde iban a ir a un programa de televisión. Sí, nosotros: Circulando Circo Callejero. Yo no lo podía creer. Además, me mostraron el anfiteatro en el medio del parque (hermoso, por cierto) en el que íbamos a estar ese Domingo. No entendía nada, no podía creer lo que estaba pasando, éramos como “famosos” y todavía no habíamos hecho ninguna función.

Ese día, el Viernes, anduvimos a las corridas para todos lados pero por suerte pudimos hacer una función en la plaza Constitución de Gualeguay (la principal) y nos fue muy bien. Más allá de la gorra que anduvo bien, creo que estuvimos muy conectados como grupo y el espectáculo salió lindo. Detecté algunas cuestiones que se podrían mejorar para la próxima vez; pero en general salió muy bien.

El Sábado, cuando nos levantamos (temprano por cierto, aunque volvíamos todos los días muy tarde ya que no es joda desarmar todo el escenario que montábamos y guardar todas las cosas, transaladarlas, acomodarlas en la casa que parábamos y demás) nos llega un mail desde Paraná diciendo que teníamos spot publicitario para la radio! Wow, seguía sin caer en dónde estaba, el movimiento que estábamos haciendo y lo que estábamos generando. Es más, hasta el día de hoy sigo sin caer.

Ese mismo día, improvisamos unos parlantes arriba del auto y cada vez que teníamos que salir a buscar algo, llevar algo a la plaza o cualquier cosa que implique mover el auto, mandábamos el .mp3 y a hacer difusión por toda la ciudad. También le pegamos unos afiches al auto que decía el día y el lugar dónde íbamos a estar.

Una cosa que hacíamos casi siempre y que considero muy positiva del grupo, que nos dio energía para seguir creciendo y estar unidos como grupo fue que cada vez que terminábamos un espectáculo hablábamos sobre qué cosas se podían mejorar, corregir, cambiar totalmente o agregar. Pasaba que en algunas funciones algo improvisado dio resultado y eso se charlaba para que se siga haciendo. De esa forma, aprendí a crecer de nuestros errores y hoy siento que cada vez es más fácil hacer una función, aunque esta sea totalmente distinta a la anterior.

Para ese Sábado, nos habían invitado a participar en la inauguración de los Corsos de Gualeguay; montando el escenario en la entrada al corsódromo mientras la gente iba ingresando. Ese día no nos fue muy bien en cuánto a gorra y personalmente no me sentí muy bien tampoco con lo que estábamos haciendo. Era complicado como estaba organizada la entrada ya que se ingresaba por dos lugares y éstos estaban bastante distantes entre sí. Nosotros habíamos el escenario al medio y finalmente terminamos todos desparramados por todos lados haciendo números solos o a lo sumo de a dos, pero no fue un espectáculo como el que veníamos haciendo. Además, la gente estaba ansiosa por entrar a los corsos y como estaba haciendo bastante cola, quizás estaba de mal humor o vaya uno a saber qué, pero tiraban mala onda en vez de disfrutar de lo que nosotros hacíamos mientras la cola avanzaba. La verdad que no la pasé muy bien ahí.

Encima, cuando terminamos no pudimos sacar el auto ya que quedó atrapado entre las carrosas del corso, los choripaneros y la cantidad de gente que había. Tenía una bronca que ni puedo explicar. Hablamos con los que nos había contratado para estar ahí y no teníamos respuesta, simplemente había que esperar. ¿QUÉ? Me calenté, hablé con el cana de la puerta y un amigo me corrió TODA la gente para que pueda pasar con el auto: era un mar de personas!

Salimos, yo re caliente, y nos fuimos a dejar toooodas las cosas (que ya después de sólo 2 días, estaba re contra re podrido de llevar para todos lados: el auto estaba siempre hasta el taco, tal cual como se ve en la primera foto). Nos encontramos con los otros y… A DORMIR!

El Domingo era el gran día, ya que íbamos a estar en el Anfiteatro de Gualeguay. No puedo explicar lo que pasó dentro mío cuando vi lo que era. Lo primero que dije fue: “¿Posta? ¿Acá vamos a estar nosotros?” -emocionado y con los ojos llorosos-. No lo creí hasta que me vi armando las cosas para esa misma noche mientras se acercaba la hora de salir a escena.

Ese día, fue la primera vez que estuve la mayor cantidad del tiempo del espectáculo detrás de escena ya que por primera vez no toqué el Bongó porque Muzza (el que toca la melódica) estaba jugando mucho con una notebook y haciendo sonidos re copados con algún que otro software que él sabrá como se llama. Seguramente hubiese quedado bueno el Bongó también ahí, pero no tengo micrófono y además el lugar era muy grande, no se iba a escuchar nada. Por eso decidí quedarme detrás del telón: igualmente, creo que no voy a querer más eso. Es horrible no ver nada de lo que está pasando y además se acumulan muchos nervios fácilmente.

Ahí, en el Anfiteatro hicimos dos funciones esa misma noche y daba para hacer muchas más. La gente se moría de la risa, la gorra explotaba, mucha gente puso más de una vez en la gorra y además nos felicitaban cada vez que podían. Fue muy grande la emoción -de hecho, me emociono de solo recordarlo- y la satisfacción: sacarle una sonrisa a un niño no tiene precio. Además, es muy divertido, ellos te ven como algo “magnífico” y a la vez “raro”.

A la noche del Domingo, estaba… ¿cómo es que se dice? Ah, sí: re-ven-ta-do. Fue un día que anduvimos a las corridas para todos lados (como todos los otros) aunque un poco más intenso. Encima, al otro día ya había arreglado en el trabajo que me volvía porque teníamos que entregar un proyecto y la fecha límite estaba al límite ya.

Ya era Lunes, teníamos todo listo para partir. Me volvía con Muzza, Pauli y Rulo; cada uno con sus cachibaches y demases. Como siempre: “el rojito al tope”. Como la Secretaría de Cultura de Gualeguay nos había dado unos vale por 40 litros de Gasoil y sólamente habíamos ocupado 20, antes de salir para Paraná pasamos por la estación de servicio (recordá este nombre: LF) en la que se podían cambiar esos tickets e intentamos cargar los 20 litros. Yo ya sabía que no iban a entrar por cómo estaba el medidor, pero bueno, que entre lo que entre y lo otro lo perdíamos. Peor es nada.

“Listo” -me dice el tipo-. “Tenés que pasar a firmar en el Shop y ya está. Entraron 17 litros”. Voy y firmo el papelito que me dieron. Eapepe! Salimos a los bocinasos de la estación, todo el mundo nos miraba. Éramos 4 locos con un millón de cosas en el portaequipaje y además parecían raras. Lo que más se veía era mi Monociclo y eso llama mucho la atención.

Ya está, ya estamos emprendiendo el viaje de vuelta esos 4. Cada uno tenía un porqué para volverse a Paraná, pero la idea era liberarse en un par de días y volver a Gualeguay para seguir de gira o ir hacia el lugar dónde el resto se haya movido en caso de que se hayan movido🙂

Ni bien pisamos la ruta y hacemos unos 5 kilómetros veo que… Ah!, detalle muy importante que me había olvidado: eran las 15hs y hacía 42º a la sombra, en una ciudad que tiene 1 árbol por cuadra, que tiene más cemento que estrellas por superficie cuadrara (sacando la zona del parque) y que, no sé si porque es un cemento de buena calidad o qué… se calienta más que la mierda y no se rompe!

Eso, veo que el auto empieza a recalentar, que pasaba los 90º como si fuese gratis y que quería seguir pasando los 100º. “Bueno muchachos, vamos a hacer una paradita acá, abajo de ese árbol porque el auto se está recalentando. Esperemos un poco y veamos de seguir.” -dije no muy contento-.

Paramos ahí a 5 kilómetros de Gualeguay, una tristeza terrible. Esperamos al rededor de media hora y no tuve mejor idea que decir: “Sigamos y probemos a ver qué pasa”. Así que salimos, tranqui 80; como siempre🙂 . Lamentablemente, hacemos 4,6 Km más y veo que empieza a subir de nuevo la temperatura y que ahora ya no hacía 42º a la sombra sino que ya estábamos llegando a los 50º. Ya chivaba por las orejas.

Me tiro a la banquina cerca de unos árboles que había al costado de la ruta y empezamos a hablar con los chicos. Yo estaba convencido de que, además de que hacía mucho calor, el auto iba muy forzado, que tenía mucho peso y que por eso recalentaba. Obvio, siempre hay que tener una hipótesis; por más cualquiera que sea. Está claro que si te dicen que es cualquiera hay que aceptarlo🙂

Como dije antes: no tuve mejor idea que decir: “Así no podemos viajar. Yo digo que dos se vuelvan en cole y yo me vuelvo sólo con uno. Ahí estaríamos alivianando bastante el auto y quizás podamos viajar”. Decidimos dejar a Rulo en el medio de la ruta, con todos los bolsos, llevar de vuelta a la terminal de Gualeguay a los otros dos (ya con el auto mucho más liviano) y después volver a buscarlo a Rulo en la ruta y seguir viaje a Paraná.

Casi casi como si hubiéramos pensado todo, llegamos sin problemas a la terminal de Gualeguay (estábamos a unos 10 kilómetros nomás). Bajamos las cosas que se iban a llevar los que se iban en colectivo. Los despido, me vuelvo a subir al auto, le doy arranque y nada… NADA, pero nada. Hacía exactamente lo mismo que cuando no girás la llave, digamos, nada. Ni el más mínimo ruido o y u a e intento de arrancar. “Puta madre, lo último que me faltaba: me quedé sordo!” -pense-. Me bajo del auto y le digo a Muzza: “El auto no arranca ni ahí”. En ese momento me dí cuenta que al menos podía hablar y que por más que el auto no me decía nada de nada, no estaba ni siquiera malhumorado.

Probé un par de veces más y nada. Después de un rato probé de nuevo y nada y nada y nada y nada y bueno, nada. Era como un pedazo grande de chapa que habían dejado abandonado ahí. Eso, era el rojito, ¿entendés?. Se había enfermado, algo le cayó mal o no sé. En ese momento lo llamamos al resto de los chicos que estaban en Gualeguay para comentarle la situación y además decirle y recalcarle que teníamos tirado a uno en la ruta con todos los bolsos y que encima el loco no tenía señal de celular. Así que no tenía ni la más remota idea qué mierda pasaba.

Cuando llegaron dos de los chicos que habíamos llamado a la terminal, decidimos (después de un rato) ir a buscar a Rulo a la ruta en un remis. Pobre loco, yo estaba preocupado de verdad, el vago estaba sólo en el medio de la ruta y llego de equipaje: imposible poder moverse. Mientras veníamos qué le pasaba al auto nosotros, llamamos a un mecánico que llegó como a las 2hs… ponele. En realidad fueron 2hs de circo, porque nosotros hicimos mini-presentaciones en la terminal con el bongó, bastón, acrobacia, monociclo, malabares y demás para matar el tiempo; así que deben haber sido unas 4hs.

Llega el mecánico y lo primero que me hizo hacer fue arrancarlo. Milagrosamente, después de 4hs de estar parado, hizo una especie de ruido intentando arrancar. “Esaaaa! Rojito! Vamo’ arriba vo'”, pero nada. No arrancó ni ahí. “Dale de nuevo un par de veces” -me dice el mecánico- y finalmente el auto arrancó tirando humo blanco, no blanquito, blanco, del mismo color que se ve el fondo de la letra que estás leyendo. Hacía un ruido descomunal y se movía como si fuera a salir volando.

Ahí nomás se escucha: “Mirá, el auto está funcionando en 3 cilindros. Eso puede ser que tenga un inyector tapado, o … o … o … ” y así una interminable lista de cosas que no alcancé a retener. “Sinceramente, yo no laburo Diesel”. Meh! un garrón. Así que tuvimos que empezar la movida para conseguir otro mecánico que nos vea el auto y que nos diga que tiene, cuánto puede salir y si había que entregar el tuje o no.

Ese mismo tipo nos dijo que podíamos ir en el auto hasta la casa dónde estábamos parando, pero que no podíamos salir a ruta ni tampoco andarlo mucho. No estaba como para andar el auto aunque ande😛 . Cuando llegamos a la casa, llamamos a otro mecánico y nos dijo que podía ver el auto al otro día a la mañana (Martes). A todo esto yo estaba mandando mensajes al señor empleador explicándole que no iba a poder trabajar otro día más y que no sabía qué corno tenía el auto.

Ya está, el auto no anda y no puedo hacer nada: “a disfrutar de las excelentes pizzas” que habían hecho! Iupi! Mañana será otro día. Y posta, me levanté y era otro día. Lamentablemente, el auto seguía roto. Nadie quiso robarlo durante la noche y tratar de arreglarlo para llevarlo. ¡Qué bajón! Encima el día amaneció con sus característicos 42º. Hermoso día para caminar y/o empujar el auto sobre el cemento Gualeguay-tesco.

Era la hora: 10 a.m. en punto y el mecánico no llegaba. Yo, ya en un estado de desesperación y de rompe pelotas al máximo (me había durado bastante la calma ya – el rojito estaba mal- ¿entendés?)

Finalmente, después de hincharle las pelotas un rato al Chemma, llegó el mecánico. Vio el auto y dijo que “algo raro pasa”. No fue muy claro, pero terminó diciendo que tenía que llevarlo al taller y verlo ahí, que se iba a fijar si era un inyector que estaba tapado como dijo el otro mecánico o qué. Después de una hora o por ahí, nos llama y nos dice que sinceramente no sabía que era y que se lo llevemos a un experto en Diesel de ahí de Gualeguay.

Ya pasado el medio día pasamos por lo del experto y le comentamos la situación. El tipo este con muy muy buena (como todas las personas que hablé en Gualeguay -muy buena gente ahí-) nos dice que era imposible verlo en ese momento, pero que lo llevemos a la tarde. Así que le dijimos que se lo dejábamos en la puerta de la casa tirado y que lo vea cuando pueda.

No pasó ni la primera hora de la tarde (tipo 19hs- allá es distinta la tarde) que el loco nos llama y nos dice que el auto estaba lleno de Nafta en el motor. “¡¿Qué cómo dice?!” REWIND REWIND REWIND… “Y la puta que los re mil parió a los pelotudos de la LF y la re concha de la hermana del que me cargó Nafta. Pelotudo”. Así nomás, después de escuchar esa noticia nos fuimos a la LF en la que habíamos cargado “Diesel” y comentamos lo que pasó lo más tranquilos que pudimos durante los primero 37 segundos y medio. Ya cuando nos dijeron que teníamos que ir al otro día porque no había ningún encargado al Chemma se le saltó la chaveta y eso hizo que se me salte a mí también y ya todo se fue a la mierda, pero de una manera civilizada. En resumen: “No nos vamos a mover de acá hasta que nos den una solución” -textuales palabras del Chemma- y nos sentamos en la puerta del Shop.

Hablamos con la “encargada” (que en realidad no estaba; ¿vo’ viste como e’?) y nos decía que sí o sí teníamos que ir al otro día porque Administración trabajaba de 8 a 12hs únicamente. En ese momento, mientras estábamos hablando con la minita esta pasa el loco que nos cargó Nafta. Yo me acordaba patente patente, de hecho estuvimos hablando un rato con el loco y recordaba haberle tirado un par de chistes por el calor y la limpieza de la estación de servicio, etc… Era el loco y punto.

Ahí cayó Rulo a la estación para sumar fuerzas y finalmente terminamos hablando con el loco que nos había cargado Nafta y le explicamos que no teníamos absolutamente nada en contra de él, que a cualquiera le puede pasar (igual no descartábamos de que era un pelotudo) pero es cierto: a cualquiera le puede pasar. Lo único que queríamos es que la empresa se haga cargo de la reparación del auto. Y que se vayan a la concha de su hermana también, pero eso no daba para decírselo.

No nos quedó otra que volvernos a casa con toda la bronca y con la cara de gil del playero grabado en la sien diciéndonos: “¿Ustedes están seguros que era yo? Porque yo no me acuerdo de ustedes y además hay otro pibe que es igualito a mí”. Y claro, si te dice eso, es obvio que era él que nos cargó Nafta en un Diesel. Puede haber otro boludo que lo haga, pero no otro que lo haga y encima te diga semejante pelotudez.

Y así se fue Gualeguay, volvimos el Miércoles en vez del Lunes y al final me terminé volviendo con la Miko, Rulo se quedó en Gualeguay y los otros dos que decidimos que vuelvan en cole se fueron ese mismo Lunes que se rompió el auto. Al final la reparación del auto salió en total $500 (incluyendo los litros de Diesel que no nos echaron, mecánico y demás). Lo único que le hicieron fue vaciar el tanque y volver a llenarlo de Diesel. Ni siquiera hubo que limpiar el motor ni el tanque ni nada. Según el mecánico, como esos 17 litros de Nafta estaban diluidos con 25 de Diesel no fue tan nocivo para el auto y no se alcanzó a romper nada.

Al otro día, fuimos a la estación como habíamos acordado y sin que le dijéramos nada nos dieron $500 en la mano. Le pagamos al mecánico y llenamos el tanque de Diesel de verdad de la Shell. Salimos a la ruta y tuvimos un viaje placentero y sin ningún problema por suerte.

Se terminó Gualeguay, pero la gira siguió y… ¡de qué forma!

4 pensamientos en “Resumen de la Gira 2012

  1. Joac dice:

    A vos te pasan todas humitos!

  2. Sos un groso, nene. Tomá, te regalo, para que disfrutes: http://ubuntuone.com/4BhCUjvPILKXZj8JXrr8AF

    Abrazo!

  3. humitos dice:

    Voy a tener que poner ese tema en el MP3 del auto! Claro papá! Tiene MP3! ¿qué te pensabas?

  4. […] con el cuál meses más tarde me estaría yendo de gira por Entre Ríos (link 1, link 2, link 3 y link […]

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