Bariloche, Día 2

Anoche, luego de cortar repentinamente el post me fui para la pieza, me cambié, comí y nos fuimos para el boliche: Cerebro. Dónde supuestamente nosotros íbamos a ir al VIP y en él podríamos tomar todo lo que quisiéramos. Lamentablemente fue un garrón eso y sólo nos dieron un fernet trago largo gratis. Su costo al público: $40 JO!

Estuvimos charlando con Salvador y Román bastante, nos metimos a saltar un rato con los pibes y bailamos un rato. El tema es que a mí mucho no me gusta ir a boliche, ni siquiera en Paraná. Yo no salgo mucho y acá encima estaba sin mis amigos y para colmo no tenía nada para tomar. Así que, sobrio, sin nadie conocido, música que no conozco y… aburrido. Esa es la verdad.

Después, vino la tan esperada: lacolo y nos facilitó un par de tragos gratis más. Pero a lo sumo, dos fernet más para cada uno. Un garrón. Me molestó bastante eso, que no cumplan su promesa. Aguanté un rato, traté de ponerle onda y cuando ya me estaban empezando a dar ganas de irme (tener en cuenta que a las 11:30hs ya estábamos en el boliche) apareció un robot. Sí, un tipo disfrazado y con una especie de zancos con luces de colores por todos lados, re looo. Además, un par de pistolas de laser y una de oxígeno líquido. Fue bastante un flash el show del loco este. Estuvo bueno.

Hoy me levanté como a las 10hs aproximadamente y me fui a desayunar. Bastante cansado me desperté y con un dolor de garganta bastante rompe bolas por haber estado hablando muy fuerte toda la noche con Salvador. Estuvo bueno eso la verdad, salieron algunas charlas interesantes. El loco es un viejo cincuentón con toda la onda.

Después de almorzar nos fuimos al Cerro Catedral, pero antes de eso estuvimos esperando bastante en el hotel hasta que llegue el micro y una vez que llegó hasta que lo completen. Yo fui parte “del remanente”, ya que a veces dividen el grupo para que vayan todos sentados en los colectivos. Dormí casi todo el viaje.

Cuando llegamos, también tuvimos que esperar al resto de los otros grupos. Fue un embole eso, perdimos mucho tiempo y estábamos con unas botas que eran realmente insoportables para estar tanto tiempo parados. Jugamos bastante con la nieve (algunos se zarparon) y después fuimos a ver una cascada que andaba por ahí. Los pibes hicieron algunos juegos como para apoyarse un rato los unos y los otros y después nos volvimos.

Al llegar al hotel, nos cambiamos y merendamos. De ahí nos fuimos al Show del Paisa. Un humorista que le puso bastante onda al mini boliche en dónde actuó y habló de boludeces de pendejos pero bastante chistosas. Estuvo bueno.

Ahora estoy en el hotel, tirado en un sillón con las patas arriba de una mesa ratona y escuchando Catupecu Machu con los auriculares locos esos que me he comprado hace un tiempo atrás esperando que sea la hora de cenar (en 15 minutos… Sí, me están matando con la comida, como cada 4hs. Igual está buenísimo, me encanta comer).

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