Doné sangre

Este post es como que tiene dos caras. Si bien por un lado la mamá de un amigo está pasando un mal momento y eso no nada bueno, por el otro puedo decir que de alguna manera pude ayudar un poquito en su recuperación donando sangre y eso me hizo poner contento.

El viernes pasado me entero por Pancho que un amigo estaba buscando dadores de sangre 0+ (cero – positivo) para su mamá ya que estaba internada en la Clínica Modelo (Paraná) y me preguntó si conocía a alguien que tenga ese factor y que pueda donar o si mismo podía hacerlo. Nunca recordaba mi factor sanguíneo, pero hace poco cuando hice el carnet de conducir me lo preguntaron y me tuve que poner al día con eso. Afortunadamente soy 0+ y cumplía el 99% de los requisitos para donar sangre a la mamá de mi amigo.

Durante la noche del viernes, pregunté bien cómo era la situación y qué había que hacer (me informé bastante poco la verdad) y el sábado a la mañana (cerca de las 9) me fui a la Clínica preparado para donar un poco de mi sangre. La verdad es que nunca había donado y aunque no le tengo miedo a las agujas ni esas cosas, las dos únicas veces que me hice estudio de sangre se me bajó la presión y demás. Ninguna de esas dos veces fue un momento muy agradable para mí.

Estaba ansioso, nervioso, emocionado, etc. Básicamente: estaba re cagado. Cuando llego a la clínica me encuentro con la gente que estaba ahí esperando ser atendidos para donar sangre también y empezamos a hablar. Pregunté como estaba la mamá de mi amigo, me tomaron los datos y me hicieron esperar. Pasó un tiempo y los nervios subían un poco, el cagaso aumentaba.

Se acercaba la hora, llamaron a la chica que estaba antes que nosotros (Pancho y yo), luego a Pancho y por último faltaba yo… Se hicieron esperar. Aunque capaz que fueron dos minutos, pero para mí fueron eternos. De a ratos me emocionaba, me ponía triste, o no sé. No sé exactamente cuál es el sentimiento, pero todo eso se mezclaba con la ansiedad, los nervios, las ganas de comer y tomar algo, de que salga todo bien, de que no se me baje la presión y demás.

Por fin, escucho mi número 303. “Te toca”, me dice mi amigo. Ups, acá vamos.

Paso a una oficina dónde me hacen una entrevista que consistía de 39 preguntas relacionadas con enfermedades, si me habían ofrecido dinero para donar y un par de cositas más. Después de eso, pasamos a la sala dónde ya estaba Pancho enchufado a un receptáculo plástico dónde estaba yendo su sangre y otra señorita la cual no estaba pasando un buen momento. Ya que estaba en etapa de recuperación post-donación.

Bueno, me siento en el sillón cama. Los nervios aumentan un poco. Me hacen esperar un ratito. Me dicen en qué consiste, me hacen firmar el receptáculo (bolsita de la sangre) y me enchufan a eso. Al ratito me dan un cuadrado como de goma espuma para que apriete con la mano conectada a la bolsa así la sangre empieza a circular por esa parte del cuerpo.

En este momento, Pancho, que estaba al lado mío dice: “Esto es post” y lanza una sonrisa🙂

Todo iba más pero más que bien. Después de un rato empecé a sentir como un dolor en el brazo, como si me estuviera aprentando mucho la cinta que me habían puesto para buscar la vena y pregunté: “¿Falta mucho?”. “No, ¿te sentís bien?”, me dijeron.  “Sí, todo en orden. Aunque me duele un poco el brazo”. Ni bien terminé de decir eso tenía a una de las chicas que estaba trabajando ahí mirándome el brazo y diciéndome que si me dolía mucho me lo sacaban y nuevamente me preguntaron si estaba bien a lo que dije: “Sí, bah, no… No sé. Capaz que se me está bajando un poco la presión”. “¿Tenés ganas de vomitar?”, me dice la chica. “Mmmm… No, sí, qué sé yo. Tengo como frío y calor. Bueno sí, quiero vomitar”. Me arriman un balde y empecé a tener arcadas (mientras me estaban desenchufando de la Matrix) y cuando hice un poco de fuerza para vomitar me salió una babita miserable con la que no alcanza para decir que “vomité”.

Después que me desconectaron, me acostaron en el sillón ese que estaba re copado y empecé a transitar por toda la paleta de colores entre el blanco y el amarillo. No entendía nada, no sentía el brazo y estaba medio mongui. Pero por suerte ese efecto fue pasando lentamente hasta que me hicieron parar, me entregaron un vale por un desayuno y me dejaron ir.

Salí de ahí, me encontré con los chicos y me fui a tomar el desayuno. Tuve el brazo mocho por unas cuantas horas e incluso hizo que me canse bastante (a la noche llegué liquidado) y que me duela el brazo durante el resto del día. Es más, todavía el Domingo si me tocaba el lugar dónde me pincharon me dolía un poquito.

Y bueno, así fue mi primera experiencia donando sangre. Bastante mejor de lo que me esperaba, siendo que para hacerme los análisis de sangre me sacaron sólo un puchito e igualmente se me había bajado la presión.

Realmente espero que la madre de mi amigo se recupere pronto y que todo salga bien.

Me dieron este certificado para presentar en el trabajo. Por eso no fui al semáforo el Sábado muchachos🙂

2 pensamientos en “Doné sangre

  1. Matías Herranz dice:

    ¿Vos sabés, amigo, que yo fui a donar sangre y no me dejaron porque soy alérgico a la penicilina? Me hicieron firmar un papelito, tipo disclaimer, en el que entendía las razones por las cuales no me dejaron y todo.

  2. Marcos Dione dice:

    el truco de la baja de presión cuando te sacan sangre es saber que es una reacción bastante común y que la gente que está ahí laburando sabe de esto y están preparados. sabiendo todo esto, el cagaso puede seguir estando, pero vas mas tranquilo lo mismo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: